Hoy es el día idóneo para saber algo más sobre la protesta y el enfado. Podemos entender la protesta como una expresión del enfado; una conducta emitida hacia alguien o algo que revela nuestro sentimiento de disconformidad.
Las personas debemos dar canalización a dicho sentmiento a través de la protesta; pero deberemos ser lo suficientemente inteligentes, emocionalmente hablando, para que ese acto no se vuelva contra nosotros.
Y en esta habilidad entra en juego la variable consecuencia y la variable tiempo. Podemos sopesar los acontecimientos que nos sobrevienen en determinado momento tras la protesta: inmediatamente y de forma demorada.
Es posible que en la inmediatez de la protesta nos sintamos satisfechos porque hemos dado rienda suelta a nuestro deseo de expresarnos; pero es posible que dicha expresión rebase los derechos de los demás y, de manera demorada, nos sobrevengan consecuencias no deseables.
En todos los ordenes de la conducta humana, debemos tener en cuenta las dimensiones: consecuencias y tiempo. Para así lograr una adaptación al medio inteligente y beneficiosa para nosotros.
Título: Cómo potenciar las capacidades en la adolescencia. Y cómo detectar si tienen altas capacidades Fecha: 22 de marzo de 2012 Hora: 19:00 Horas Lugar: Casa Torre de Santurtzi (Sala Higarillo) Entrada Gratuita
21/2/2012. La Organización de Consumidores y Usuarios OCU tras realizar un estudio cualitativo sobre la atención que reciben pacientes con ansiedad y depresión, concluye que se prescriben demasiados tranquilizantes y antidepresivos a pesar de que se ha demostrado que el tratamiento más eficaz no pasa por la exclusiva medicación, sino por la psicoterapia cognitivo-conductual o la combinación de ambas.
La ira es una expresión del enfado de manera desmedida y que probablemente facilita que los que nos observan, se enfrenten a nosotros y, por tanto, perdamos posibilidades de defender nuestros derechos y nuestros intereses.
«¿Qué hacer cuando nuestro/a hijo/a se enfada?. Lo que funciona y lo que no.»
Pero el tiempo de reacción del miedo es limitado. Es decir, que no «podemos» sentir miedo durante mucho tiempo y muy intensamente, porque nuestro cuerpo se agotaría y comenzarían a aparecer consecuencias derivadas de ello: ansiedad, depresión, fobias, falta de control de los impulsos, iritabilidad, ataques de ansiedad, etc.
El Instituto Superior de Psicología Clínica y de la Salud ISPCS y la Asociación Española de Psicología Conductual AEPC, organizan en Granada, los días 17 y 18 de mayo de 2012 esta formación.
Y no nos damos cuenta que los niños y niñas poseen una capacidad de tolerancia a la frustración superior de lo que imaginamos. Los profesores así lo pueden atestiguar. En más de 14 años de trabajo como psicólogo con familias, nunca me he encontrado un niño o niña con problemas emocionales derivados de un límite impuesto por sus padres; es más, cuando existen unos límites claros que son innegociables (no olvidemos que la familia es una institución no-democrática en la que se deja margen de acción, pero las decisiones importantes, las toman los padres), cuando existen esos límites,los hijos se sienten más seguros: tienen una referencia clara en la que apoyarse o contra la que luchar, pero es clara, es definida. Y eso ayuda mucho al desarrollo de la salud psicológica de los hijos.