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Oviedo 2017: Congreso «Preñao»

Y esto no va de sexo, por si a alguno se le ha ocurrido. Va de crear. Va de semilla plantada que puede ser el germen de algo nuevo, a largo plazo, quizá duradero y realmente en crecimiento. ¿Acaso el buenismo pensado por más de uno es incompatible con la ciencia?

Va de varios cientos de profesionales de la psicología bajo la blancuzca extravagancia calatravesca, escuchando las mas veces y enseñando las menos los productos de sus investigaciones y conclusiones, por la mañana inspiradoras, por la tarde demoledoras y por la noche quizá ilusas.

Va de cientos de estudiantes de máster y doctorandos que se desvirgan en pósters verticales con más o menos creatividad, en los que las palabras son las grandes protagonistas: multivarianza, chi cuadrado, prevalencia, correlación, muestreo, resultados y siempre terminando en discusión (aunque nadie se enfade).

Va de algunos profesionales exclusivamente del ámbito clínico, donde silban las balas, abriendo oreja y media para corroborar que lo que venían haciendo es lo correcto y apuntar tres o cuatro técnicas más novedosas (¡originales metáforas de la terapia de tercera generación!) en sus jurásicos cuadernos.

Va de eméritos ufanos repartiendo experiencia a diestro y siniestro mientras su gesto y tono denotan desidia por los pobrecitos estudiantes inconscientes (y no por Sigmund, sin babero acreditativo por aquí), ¿qué digo?, ¡pobrecitAs! estudiantAs de psicología anotando compulsivamente en su iPhones algunas claves de la depresión en pacientes con esquizofrenia paranoide recidivante.

Va de encontrar alter egos capaces de conectar en cuestión de minutos y romper por unos momentos la soledad del terapeuta, la soledad del psicólogo que hora tras hora en ocasiones en sesiones maratonianas, debe escuchar como el que mejor, y dibujar con habilidad de cirujano, caminos inciertos hacia hilos de luz.

Va de deportistas psicólogas con más empeño que acierto, peinadas de lado, con morritos y pitillos, intentando desde el papel abrirnos el camino a otros colegas para que dentro de diez años podamos «aseverar sin ningún género de duda» que el central del Madrid debe seguir con su psicoterapia para rendir al 101%.

Va de hiperactivos e hiperactivas (y no es por ser políticamente correcto, es que hubo de los dos) excelentemente adaptadas gracias al en ocasiones incognoscible «análisis funcional» que les permite canalizar sus implusos y energía (aunque sea una variable no operativizable) empujando a la ciencia un metro adelante.

Va de visionarios que son capaces de colocar el ojo en la mirilla del futuro y avisarnos a los ciegos del camino a seguir; ese camino lleno de subvenciones, puntos, méritos, despacheos, entrevistas repentinas, cachopos, reuniones sui géneris y algún que otro taxi inesperado.

Va de reinventarse pero con cuidado, entre falsos bálsamos de Fierabrás y técnicas milagrosas que nos prometen lo que siempre deseamos y lo hacen con una parsimonia propia del mismísimo buda. Va de frenadores de ilusiones vanas que nos vuelven a recolocar en la casilla de salida, bueno, no, perdón, una más adelante que antes de tirar los dados.

Va de intrusos colados por la puerta de las puertas, o mejor dicho, la ventana de las ventadas, vendiendo ilusión a los ilusos, certeza a los inciertos, poniendo cara de algo y no sabiendo de nada; arrimando cebolleta, a ver si mojan algo en este revuelto río de pescadores a cuál con mayor ego.

Pues sí, ibas a tener razón. Va de sexo. Va de placer. Va de disfrutar con las dos caras de la moneda de la vida: la felicidad y la frustración, la satisfacción y el desánimo, ambas inherentes a nuestra especie. Va de crear algo nuevo tras la sidra y los gaiteros. Va de generar en nuestros trabajos como profesionales de la psicología escenarios nuevos, diferentes pero iguales, en los que seamos capaces, un poquino más capaces, de hacer que las personas salgan con más de media sonrisa de nuestras consultas y despachos de universidad.

Padres a debate (ETB-2)

Programa AHORA, con Adela González

A la carta. ETB
Luis de la Herrán. Desde 1 h 09 min ETB-2 AHORA, con Adela González

Ayer tuvimos la oportunidad de participar en el debate organizado por Euskal Telebista sobre algunos de los temas que preocupan y ocupan a padres y madres de adolescentes.

Pudimos hablar sobre el consumo de tóxicos, las alternativas que tienen nuestros jóvenes, las relaciones sexuales,…

Pasamos un rato ameno pudiendo explicar algunos de los puntos importantes que deberíamos tener en cuenta los padres y madres de hijos adolescentes.

Charla a Padres/ Madres en Colegio Alemán

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl próximo miércoles día 26 de febrero a las 18:30h, tenemos el placer de ofrecer una charla en el Colegio Alemán de Bilbao a los padres y madres de hasta Grundschule que quieran acudir titulada El descubrimiento de la afectividad.

Hablaremos sobre la afectividad en los diferentes momentos evolutivos de nuestros hijos y de cómo podemos mostrarnos como educadores eficaces en un tema a veces para los padres delicado.

Soñar en fiestas…

principeazulno«¡Va a ser la fiesta de mi vida!», «¡vamos a disfrutar a tope!», «¡voy a desfasar hasta caerme muerta!»,…

En verano llegan las fiestas de aquí y allá y las expectativas que nos hacemos, a veces sin darnos mucha cuenta, son bastante altas. ¿Quién no ha pensado alguna de esas ideas un día antes de quedar con esos amigos para bajar al sur?

¿Pero realmente todo va a ser tan alucinante?… Tendrá momentos buenos, inolvidables quizá; pero no nos engañemos: habrá veces en las que nos cansaremos de ese pesado de turno, nos quemaremos por el sol, nos dolerán los pies, el chico al que «perseguimos» bailará con mi amiga,… y tenemos el riesgo de pasarnos al otro extremo:

«¡Vaya mierda de verano!», «Paso de volver a quedar con éstas porque nunca nos ponemos de acuerdo a dónde ir», «Me han dejado, es el verano más triste de mi vida»,…

Sinceramente, ¿aquellos y éstos pensamientos son verdad?, ¿Se trata de saber qué es LA verdad?.

Se trata de que sepamos cómo acudir a este verano, a estas fiestas, con qué «cosas» en la cabeza, para evitar frustraciones. Deberemos tener un poco claro lo que esperamos, lo que de verdad puede darnos esa realidad, y lo que nos pedimos a nosotras mismas.

¡¡El príncipe Azul destiñe!!

La sexualidad y la afectividad hasta los 12 años

Esta entrada es más larga de lo habitual.


papaymamaHablemos de sexo.
Así se titulaba aquel programa de la Dra. Elena Ochoa que quizá irrumpió en nuestras vidas hace ya tiempo. Escuchar a esta psicóloga y a sus invitados puede que nos permitiera cierta licencia para sacar «el tema» con los hijos… ¿Pudimos borrar algunos mitos y prejuicios sobre las relaciones sexuales y afectivas entre las personas?

¿Cómo enfocamos el tema con los hijos e hijas?: naturalidad. Es lo que se pide a gritos desde las consultas de los profesionales sanitarios; sean éstos médicos o psicólogos. Naturalidad es lo que voy a intentar proponer en este espacio que amablemente me brindan mis compañeros del colegio.

Antes de entrar en harina, recordemos la frase con la que nuestros hijos nos miran: «no me hables, déjame ver…» Aprenderán, no por lo que les decimos, sino por lo que nos ven hacer. Hablemos menos y hagamos más.

De manera concreta mi intención es doble: por un lado reflejar muy someramente en unas líneas los hitos principales del desarrollo de la afectividad en los niños y niñas hasta los doce años, y por otro poder exponer el abordaje más efectivo desde la familia ante conductas que, aún todavía, nos siguen sorprendiendo.

Las horquillas de edad son orientativas, y cada niño y niña tiene su propio momento de desarrollo.

Desde el nacimiento hasta los dos años la afectividad de los bebés se concreta en su risa, sus caricias, sus «besos mojados», la expresión de su desnudez y tocamientos propios y ajenos. Sabemos que en esta etapa sienten curiosidad, buscan la satisfacción física, el placer, la atención de los demás y sentirse protegidos, queridos. Estas suelen ser los motivos por los que se expresan afectivamente.

Desde los dos a los seis años la cosa se complica un poco. Los niños pueden expresar su afecto y sexualidad mediante tocamientos propios y ajenos, pueden explorar su cuerpo y encontrar placer en ello (masturbación). Si algo es placentero, tenderán a repetirlo; por lo que es conveniente circunscribir las actividades de darse placer a uno mismo a un contexto determinado: la intimidad.

Es una época en la que ellos y ellas copian gestos y conductas afectivas, como dar besos en la boca, dar abrazos, y pueden canalizar estas expresiones mediante juego simbólico con sus muñecos (por ejemplo, desnudan a los muñecos, les bañan, les hacen darse besos,…). Lo que ven, lo copiarán. ¡Cuidado con lo que ven!

¿Qué buscan entonces de los dos a los seis años?, lo más probable es que persigan el placer físico inmediato y durante un corto periodo de tiempo. También quieren satisfacer su curiosidad, la atención de sus adultos y otros dos escenarios que hasta ahora no aparecían: buscar su identidad y la pertenencia al grupo.

En estas edades ya se identifican claramente con los «chicos» o con las «chicas» y con todo el repertorio simbólico que habitualmente cada grupo conlleva. En este punto deberemos ser muy cuidadosos si queremos ofrecer una educación no sexista. Es en esta fase cuando se va forjando la identidad sexual. Dar por hecho que «el balón» es para los chicos y «la muñeca» para ellas es un error de bulto.

Existen conductas que pueden llamarnos la atención como tocar compulsivamente partes del cuerpo de los padres (el pecho de la madre o el pene del padre, por ejemplo). En estos casos, debemos mostrarnos comprensivos, pero limitar estos tocamientos, pues invaden «nuestra intimidad»; cosa que deben empezar a aprender ellos desde estos momentos: a proteger la suya.

Finalmente, desde los seis a los doce años suele entenderse como una etapa de «tranquilidad sexual», en la que no existen grandes «explosiones» de comportamientos afectivo-sexuales que puedan llamarnos poderosamente la atención. El «despertar» vendrá a partir de los doce.

Aún así, es posible que nos encontremos con expresiones de afecto y sexualidad tales como la masturbación de nuevo, preguntas más directas sobre anatomía y relaciones de pareja, etc. En ocasiones hay un escaso interés por las personas objeto de su deseo sexual.

Pueden existir conductas de hetero-exploración, pero suelen ser sin la «carga sexual adulta» que tendrían en una persona mayor de edad. En estas edades es muy importante que se afiance el referido concepto de intimidad; ya que eso puede protegerles de futuras situaciones invasivas. La enseñanza de la asertividad es básica en esta etapa.

Lo que buscan niños y niñas de los seis a los doce sigue siendo satisfacer curiosidades, encontrar el placer físico, la atención social, el reforzamiento de su identidad y la inclusión en un grupo de iguales del que se sienta parte importante.

Ante todas estas expresiones de afecto y sexualidad, los padres podemos elegir entre tres tipos de respuestas: la alarma, la negación o la naturalidad.

¿Quién te ha enseñado a decir eso?, no es propio de tu edad…

Pregúntale a tu madre, ahora me pillas ocupado…

Cuando el pene se pone duro se llama erección, y es normal y luego se pasa

Son tres maneras totalmente diferentes de encarar la pregunta de un niño de 5 años: ¿por qué la colita de Juanito se levanta cuando le cambiáis el pañal?

De nosotros depende aportar una respuesta educativa o no. Hay adultos que evitan enfrentarse a dicha encrucijada, otros tiran balones fuera, y otros, sencillamente, contestan lo que saben, adaptado al que pregunta, y dando información. Examinemos cuál es nuestra actitud; pero no bastaría con que nosotros mismos lo reflexionemos. Si tenemos pareja, preguntémosle a ella a ver qué opina de nosotros. Será una información muy interesante…

El tratamiento más eficaz para niños y adolescentes víctimas de abusos sexuales

Recientes artículos en prensa han traído a la opinión púbica este tema:

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/29/paisvasco/1356808129.html

http://www.europapress.es/sociedad/educacion/noticia-padres-ex-alumno-dice-haber-sido-victima-abusos-acusan-colegio-silenciarles-20130107132152.html

http://www.deia.com/2013/01/18/sociedad/euskadi/calparsoro-llama-a-estar-vigilantes-ante-los-casos-de-acoso-escolar

Desde el Centro Delta queremos aportar datos empíricos que ayuden a tratar este tipo de situaciones tan negativas.

Y para ello referenciamos el siguiente artículo:

3/3/2011 www.infocop.es

Metaanálisis sobre la  eficacia en los tratamientos de niños y adolescentes victimas de abusos sexuales

(…)

adolescenteDesde el enfoque de la psicología basada en la evidencia, entendemos que los tratamientos tienen que poseer apoyo empírico para que pueda ser recomendada su utilización rutinaria en la práctica profesional. En lo que respecta al tratamiento de menores víctimas de abuso sexual, actualmente, el programa cognitivo-conductual específico de abuso es considerado como el único que ha recibido un claro apoyo empírico, por lo que debiera ser uno de los protocolos más utilizados por los profesionales. Este programa ya está manualizado y ha sido utilizado en grupo, en familia e individualmente en distintos contextos (en clínicas, en agencias comunitarias y en la escuela). No obstante, este programa, como cualquier otro, debe ser aplicado de forma individualizada en la práctica clínica atendiendo a los resultados obtenidos tras la evaluación inicial del menor.

(…)

Para leer el artículo completo, pincha aquí

La Afectividad y la Sexualidad en la infancia

A los padres y madres puede que nos asuste este tema; pero está ahí. ¿Cómo lo abordamos?,¿cómo respondemos a nuestros hijos e hijas cuando nos preguntan cosas como: «¿A mi cuándo me va a salir barba?, ¿por qué vosotros dormís juntos?, ¿qué es hacer el amor, yo quiero hacerlo…?, ¿por qué tienes un pañal pequeñito manchado de sangre?…

Esas y otras muchas preguntas pueden incomodarnos y puede que nos dé la sensación de no estar preparados para ellas.

Dos reomendaciones: responder lo más natural posible y apelar a la intimidad. Lo de natural es evidente: aprenden cómo les decimos las cosas mas que lo que les decimos… El concepto de intimidad es clave para que sepan circunscribir su sexualidad y su afectividad al contexto propio y adecuado que con nuestros valores como padres y madres les inculcamos.