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Duelo invisible. Claves para afrontar la pérdida de un bebé.

El duelo invisible. ¿Alguna vez has sentido que el mundo sigue girando a toda prisa mientras tu vida se ha detenido en seco? Si has perdido a tu bebé durante el embarazo, en el parto o a los pocos días de nacer; es probable que te hayas encontrado con un silencio ensordecedor. A veces parece que, si no hubo tiempo de presentarlo en sociedad, el dolor tampoco tiene permiso para existir. Pero la realidad es muy diferente: no se llora por el tiempo que estuviste con él, sino por la vida que ya habías imaginado a su lado.

¿Por qué a veces nos cuesta tanto hablar de esto?

A menudo, el entorno intenta “ayudarte” con frases que duelen como puñales: “Eres joven, ya tendrás otro”, “Mejor ahora que más tarde”, “Al menos no llegaste a conocerlo”.

Estas palabras, aunque partan de la buena intención, levantan un muro. Te obligan a esconder tu tristeza y te hacen preguntarte: ¿Tengo derecho a estar así? La respuesta es un “sí” rotundo. Tu duelo es real, porque tu vínculo era real. Cuando la sociedad no reconoce tu pérdida, el camino de la sanación se vuelve mucho más complicado.

¿Cómo te acompañamos en este proceso?

En consulta, nuestro objetivo no es que te “olvides” para dejar de sufrir. El objetivo es hacerle un sitio a tu bebé en tu historia de vida. No trabajamos con teorías abstractas, sino con pasos valientes y concretos:

  • Necesitas que tu hijo exista: No tengas miedo a decir su nombre. Ayudamos a crear “objetos de memoria”: una cajita con su ecografía, su pulsera del hospital o una carta escrita a mano. Necesitas que ese vínculo sea visible para poder empezar a despedirte.
  • Sanar la culpa y el “por qué”: Es muy común sentir que tu cuerpo falló o que podrías haber hecho algo distinto. Trabajamos para entender no eres responsable de la situación.
  • Aprender a llorar a ritmos distintos: Si tienes pareja, verás que cada uno vive el dolor de una forma. Uno quizás necesita hablar sin parar, y el otro prefiere el silencio o refugiarse en el trabajo. Ayudamos a que esa diferencia no os separe, sino que aprendáis a ser el refugio del otro.
  • Transformar el dolor en memoria: No buscamos “superarlo”, como quien pasa página. Buscamos que ese dolor de hoy se convierta, con el tiempo, en un recuerdo que te permita volver a sonreír sin sentir que estás traicionando a tu bebé.

Recursos y redes de apoyo

No estás sola en este camino. Hay comunidades maravillosas que tejerán una red debajo de ti cuando sientas que caes:

? Red “El Hueco de mi Vientre”: Red de apoyo mutuo donde familias que han pasado por lo mismo te escuchan sin juzgar.

? Asociación Umanita: Referentes en España. Ofrecen guías de apoyo y recursos muy valiosos para el duelo perinatal.

? Vídeo recomendado: «El duelo perinatal: el dolor invisible”: Un testimonio lleno de luz que ayuda a poner palabras a lo que sientes.

Si sientes que el peso es demasiado grande, recuerda que pedir ayuda es el primer paso para que ese dolor deje de ser un muro y se convierta en parte de tu historia. Estamos aquí para escucharte.

Referencias bibliográficas

Este análisis se sustenta en la evidencia clínica e investigación académica sobre el duelo perinatal:

Doka, K. J. (2002). Disenfranchised grief: New directions, challenges, and strategies for practice. Research Press.

Stroebe, M., Schut, H., & Stroebe, W. (2007). Health outcomes of bereavement. The Lancet, 370(9603), 1960-1973.

Toro, A. Y., & Romero, M. V. (2020). Interacciones sociales de tres mujeres, posterior a la pérdida de su bebé en estado perinatal. (Tesis de Maestría). Tecnológico de Antioquia Institución Universitaria.

Urrutia Adán, L. (2025). Duelo perinatal y Duelo desautorizado: Revisión bibliográfica de la evidencia actual. (Trabajo Fin de Grado). Universidad Internacional de La Rioja.

Worden, J. W. (2004). El tratamiento del duelo: Asesoramiento psicológico y terapia. Paidós.

Entrada Realizada por Leire Urrutia, Psicóloga.

Maneras de animar… tras un fallecimiento

Vivir un fallecimiento cercano es algo habitualmente muy duro que requiere de un abordaje cuidadoso. Desde la psicología tenemos algunas claves que podemos aportar.

“El coronavirus aumentó un 7,8% los fallecimientos en Euskadi en el tercer trimestre de 2020” según leemos en prensa.

Por naturaleza, los seres humanos somos sociales (y luego más o menos sociaBLES).

Maneras de animar tras un fallecimiento

Necesitamos del contacto con otras personas; y así nos agrupamos. Creamos lazos afectivos necesarios para nuestro correcto desarrollo afectivo, desde que somos niños hasta que nos morimos de viejos: toda la vida.

La falta de esas personas relevantes en nuestra vida, sin ninguna duda supone un terremoto emocional, afectivo que nos alerta de nuestra propia supervivencia.

– Podemos tener la idea del ciclo vital.

– Podemos asumir y aceptar que la muerte es parte de la vida: es su final.

Pero en ocasiones queremos defendernos del dolor que nos causan estas dos ideas con el truco más viejo del mundo: la negación.

5/5/2021. Escucha el programa entero pinchando aquí

Y la nieve llegó

Último día de febrero de 2018. Tras los avisos, tras los mensajes, tras los partes,… la nieve llegó. Y llegó a raudales, cubriendo todo Bilbao con su blanco manto. Cuatro vehículos por la calle, dos de ellos atascados. Niños sin clases, con sus padres tirando bolas de nieve por la calle. Tablas de snow en el parque de los patos rascando los minutos de diversión que este lujo nos permite hoy. Trenes circulando difícilmente. Y las personas contemplando el día, el momento, la situación.

Las emociones a flor de piel. Hoy la protagonista es la SORPRESA. A los más pequeños les rebosan los abrigos de atención a la novedad. Algunos se divierten sin medida, otros, precavidos, se sacuden las manos y los pies a cada paso. Hay de todo.

Sólo algunos no pueden ver, sentir, ni disfrutar de este espectáculo. Nuestro vecino, el león de Jado es uno de ellos, pero hay más.

Hoy me acuerdo de todas aquellas personas que no pueden sentir sorpresa, ni alegría, ni precaución ante el espectáculo mágico que tenemos hoy entre nosotros.

Reaccionar frente a las sorpresas potencialmente traumáticas

manerasdevivirAlgunas noticias que nos impactan y nos marcan, las gestionamos improvisadamente… como podemos. Si de repente ha fallecido alguien cercano, o una persona que conocemos se queda sin trabajo de la noche a la mañana, o una amiga pierde al bebé que estaba esperando… nos podemos quedar bloqueados, fríos, sin saber qué decir.

Sentimos miedo. El miedo paraliza, probablemente por su origen evolutivo que permitía a nuestros antepasados pasar desapercibidos mientras el león pasaba de largo.

Cuando sentimos miedo por ese acontecimiento terrible que nos pilla de sorpresa, debemos reaccionar inmediatamente pero sólo diciéndonos esta frase: Estoy impactado. No estoy en condiciones de reaccionar razonablemente. Mi manera de ayudar es acompañar y escuchar más que hablar. No recomendaré nada, y estaré muy atento.

En esos primeros momentos debemos ser cautos, y observar, acompañar y no tomar ninguna decisión que pueda ser definitiva y de la que luego nos podamos arrepentir.

Como en el audio que podemos escuchar en el programa de radio Maneras de vivir, con Kike Alonso en Onda Vasca, podemos optar por discutir con otra persona ajena al acontecimiento potencialmente traumático, o podemos optar por unirnos más a nuestros seres queridos.

Podemos escucharlo pinchando aquí.

Galicia, dos menores asesinadas: enfermedad mental grave vs. psicopatía

(Desde minuto 22´30″ hasta 25´30″)

Luis de la Herrán
Luis de la Herrán

«Un padre mata a sus dos hijas». Galicia, 31/7/15.

Noticias como la que hemos conocido recientemente nos estremecen y hace aparecer en nosotros sentimientos de venganza, asco, ira,…

No acabamos de entender cómo una persona puede llegar a hacer algo así. Todo es repugnante y muy sorprendente.

Desde la psicología clínica podemos poner nuestro granito de arena en ayudar a la sociedad a sobrellevar este tema, en estos duros momentos iniciales.

Debemos distinguir los problemas que se engloban bajo el término  «enfermedad mental grave», de comportamientos propios de un trastorno de personalidad antisocial o un psicópata.

La esquizofrenia, los trastornos del estado de ánimo,… son enfermedades mentales graves que necesitan ayuda, comprensión y una abordaje multidimensional para contener la sintomatología. Los trastornos de personalidad o el perfil de psicópata o siociópata son personas que son responsables de sus actos, que no tienen ninguna enfermedad mental que necesite de nuestra comprensión. Carecen de empatía. Lamentablemente en ocasiones lo confundimos, y mezclamos una cosa con la otra.

La incidencia de conductas violentas en población normal y clínica es exactamente igual.

Estoy más seguro en un hospital psiquiátrico que en la parte vieja de la ciudad a las cuatro de la madrugada.

 

Miedo a volar tras Germanwings

miedo-a-volarEl miedo a volar puede aumentar tras catástrofes como la de Germanwings, ya que eleva nuestras expectativas negativas y de daño en situaciones similares que vivamos a continuación.

Pero también destacamos que dicho miedo es adaptativo, nos protege porque nos mantiene alerta y no debería bloquear nuestros planes de vuelo.

Tal y como hemos comentado a la agencia EFE recientemente (1/4/2015), y han publicado eldiario.es (2/4/15) y 20 minutos.es (4/4/15):

«También para Luis de la Herrán, psicólogo clínico y director del Centro Delta Psicología, la mejor recomendación es «que vuelen, que no cancelen los planes en avión que tengan, y comprueben por ellos mismos que no pasa nada. No conviene evitar situaciones que nos suscitan miedo para evitar daño cuando sabemos que ese daño no es objetivo».

De la Herrán ahonda en la única intervención psicoterapéutica con evidencia empírica demostrada en el miedo excesivo a volar, la terapia de exposición y afrontamiento.

Puede hacerse más o menos gradual y debe también ir acompañada de estrategias de control de la ansiedad, desactivación fisiológica y en algún caso puede ser interesante terapia con biofeedback.

Es necesario completar esa terapia con una reestructuración cognitiva para reordenar las ideas y pensamientos acerca de la situación de volar.

Una vez que ese miedo es controlable -en ningún caso desaparece-, la persona no suele necesitar más terapia, pues ya sabrá cómo hacer frente a esa situación temida.

Tendrá que repetirse eso de que estadísticamente es más seguro viajar en avión que en cualquier otro medio de transporte, incluso en bicicleta, y ser consciente de la vulnerabilidad que tenemos como personas y no vivir de espaldas a la muerte, al daño y al dolor. «Aceptar que la vida tiene dos caras, las del placer y la del dolor, concluye De la Herrán, nos ayudará a vivir más tranquilos».

Para leer la noticia completa, pinchar aquí.

Pérdidas inesperadas

perdidas inesperadasParece que va a aparecer por la puerta como siempre… La tristeza es absoluta. La desolación nos traga en un agujero negro, invisible, sinsentido e infinito.

Cuando perdemos a un ser querido, a alguien importante que siempre ha estado ahí cerca, nos venimos abajo. Nos quedamos perplejos si la pérdida es de un día para otro. Como si tuviera que avisarnos alguien para ir haciéndonos a la idea.

La vida es muerte; mejor dicho, en la vida está la muerte, es su contraportada; pero no queremos verla; hacemos como que no existe, para aliviar momentáneamente nuestro dolor. Posponemos la certeza de que todo lo que comienza, acaba… pero hay más. No hay sólo eso. No todo es vacío y desolación.

Tras un tiempo inevitable, tras unos días, semanas y meses vagando por la oscuridad de nuestros sentimientos, podemos encontrar luces, destellos, atisbos de vida; de nueva vida; de otra vida. La siguiente vida, otra que se abre camino. La vida de otra persona, que hasta entonces no es nadie pero que puede llegar a serlo.

Y volvemos a empezar. Es duro terminar. Es duro parar. Es duro decir adiós. Pero ¿y los que ahora nos necesitan?, ¿y otras personas que pueden llegar a ser importantes otra vez?, ¿y los nuevos sueños?. Tras esperar,… pueden aparecer.

La vida es como una cadena, una sucesión de nacimientos, vidas, muertes,… y nacimientos de nuevo.

Démonos tiempo para ver todo esto. Como la tortuga de «Momo», de Michael Ende. despacio, pero hacia delante. Es el único camino.

ACTITUDES ANTE LA MUERTE Y EL DUELO

La muerte y el duelo. Sólo hay un momento en la vida, en la que no hay vuelta atrás, la muerte. Esa palabra que tanto asusta y a la que tanto se teme. Algunos lo llevan más presente, otros en cambio sólo se acuerdan cuando les llega la mala noticia, entonces, sienten malestar, acordándose de la familia y los seres queridos que deja. En caso de allegado afectivo, se recuerdan todas las características positivas, habilidades, momentos buenos y agradables de la persona, y se deja en el tintero lo negativo.

La muerte

Mientras la persona afectada siente incredulidad, insensibilidad, enojo, rabia, resentimiento, tristeza, miedo, angustia, culpa, reproches, soledad, ambivalencia o incluso alivio, los amigos de la familia o “conocidos” buscan la frase mágica para que todo lo anterior no se de, o suponga un alivio.

La muerte: ¿remedios mágicos?

No hay fórmulas magistrales pero no se debe caer en consuelos fáciles y frases hechas: “le acompaño en el sentimiento”, “ya está descansando”, o “es ley de vida”. En su lugar, resulta mucho más útil la comunicación no verbal, esto es, un abrazo, una mirada, un gesto… Lo importante es conocer a quién se pretende “aliviar” para adoptar la mejor actitud.

Puedes llorar porque se ha ido o sonreír porque ha vivido.

Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado.

Tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver o puede estar lleno del amor que compartisteis

Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío, dar la espalda o puedes hacer lo que a él o a ella le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

Poema Popular Escocés

Desde el Centro Delta Psicología de Bilbao, podemos ayudar a que entiendas estas situaciones y puedas, con tiempo, ir construyendo una nueva experiencia vital que tenga cierto sentido. Estamos para escucharte en el 944241960 y en el mail info@centrodelta.com